Un nuevo acuerdo marco entre Estados Unidos y Ucrania para la explotación de minerales estratégicos está generando expectativas como posible catalizador para un alto el fuego en el conflicto con Rusia. ¿Llegará este fin de semana?
El acuerdo, que contempla la cesión del 50% de los beneficios de la explotación de recursos ucranianos, presenta tanto oportunidades como desafíos significativos. Lo analizamos con José Ángel López, profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de Comillas ICADE.
El último pacto entre Estados Unidos y Ucrania sobre minerales estratégicos podría ser clave, pero: ¿hay garantías de seguridad suficientes? Lo analizamos con José Ángel López, profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de Comillas ICADE.
Las implicaciones del acuerdo para Ucrania
Según el profesor José Ángel López, "Zelenski tiene que hacer de la necesidad virtud". El académico señala que "desde el punto de vista de los beneficios, evidentemente no se vislumbra en la cuestión puramente económica ningún beneficio a través del hecho de que cedas el 50% de la explotación de recursos".
Una de las controversias principales radica en las garantías de seguridad. Mientras Donald Trump sostiene que la presencia de trabajadores estadounidenses serviría como disuasión contra futuros ataques, los detalles específicos sobre la protección son "abiertamente inexistentes", según el profesor López.
"La diplomacia imperativa por parte de la administración de Trump ha dejado completamente descolocada a la Unión Europea ante este ejercicio de unilateralismo", explica López. Europa, que ha aportado ayudas superiores a los 120.000 millones de euros, se encuentra ahora marginada de las negociaciones principales.
El experto advierte sobre potenciales disputas legales, especialmente entre Rusia y la Unión Europea, relacionadas con los fondos congelados por sanciones. "Podemos asistir a algún tipo de litigios internacionales, pero lo veo más en esta dirección, en el caso de Rusia frente a la Unión Europea", señala López.
El acuerdo, aún en fase preliminar, plantea numerosas incógnitas sobre su implementación y consecuencias a largo plazo, especialmente considerando la potencial adhesión de Ucrania a la Unión Europea prevista para 2030.