La situación de sectores como construcción, textil y financiero sigue siendo tensa. El sector bancario griego sigue afectado de forma negativa por una elevada proporción de préstamos dudosos, que suponen aproximadamente el 37% del saldo vivo. Esta situación limita el crecimiento del crédito necesario para revitalizar el dinamismo del sector privado y apoyar la expansión económica.
Los retrasos en los pagos descendieron en 2016, pero no se esperan mejoras significativas en este terreno en 2017. Sin embargo, debido al moderado repunte económico, se espera que el nivel de insolvencia, cinco veces más alto que en los años previos a la crisis, disminuya ligeramente, por primera vez desde 2008. La mejoría se concentrará en sectores como alimentación, tecnologías de la información y electrónica. Los niveles en otros sectores, como construcción, textil o maquinaria, se mantendrán altos y sin cambios.