La vuelta de Trump a la Casa Blanca ha caído como un jarro de agua fría en el sector de las renovables. El presidente de Estados Unidos ha prometido que no se construirán molinos de viento. Es más, una de sus primeras medidas ha sido suspender los proyectos eólicos.
La medida ha hecho daño especialmente a las empresas europeas. En una apuesta decidida del Viejo Continente por la electrificación, las políticas de Trump pueden suponer un frenazo al sector. Es más, desde el comienzo de año caen en Bolsa. El índice sectorial European Renewable Energy Total Return ha caído un 10% en lo que va de año, casi el 20% desde las elecciones del 5 de noviembre.
Las políticas contra las energías limpias del nuevo Presidente de Estados Unidos atormentan en Bolsa a las grandes compañías del sector.
Oersted, la más golpeada
Llama la atención el desplome de Oersted, que ha perdido un cuarto de su valor desde el 1 de enero. La compañía danesa posee el principal parque eólico marino en la costa estadounidense. Y es que Trump ha prohibido firmar nuevos contratos de electricidad provenientes de parques situados en alta mar.
Cómo puedan avanzar en el país las empresas europeas es otro cantar. Entretanto, eso sí, el continente apuesta por las renovables. Según el informe European Electricity Review que se publica este jueves, el 47,4% de la energía producida en la Unión Europea en 2024 era renovable.
¿Por qué no caen las estadounidenses?
Las renovables estadounidenses repuntan pese a los límites regulatorios que plantea imponer el presidente de ahora en adelante. Y es que aparentemente, ni siquiera el empeño de Trump puede con el avance de las renovables en la mayor economía del mundo.
Pese a que lo que dicte la legislación americana, la normativa de los estados y administraciones locales impulsa al sector, especialmente en bastiones republicanos como Texas, líder en proyectos renovables.
La demanda no para de crecer. El consumo de los centros de datos hace más necesario aún el desarrollo de esta tecnología. A esto hay que sumar el impacto de la ley de reducción de la inflación (IRA). Se antoja poco probable que Trump quiera o pueda derogarla.