En la era de las redes sociales, lo efímero se lleva hasta el extremo. Se convive con la volatilidad. Tanto es así, que un economista liberal de llamativo peinado puede convertirse, de la noche a la mañana, en presidente de un Gobierno del G20. Dentro de esa vorágine de respuestas, ‘likes’ y retuits, el éxito se mueve en una finísima cuerda floja. El argentino Javier Milei lleva meses guardando el equilibrio como puede, con una legión de seguidores que esperan cada resbalón para hacer menos dañina su caída.
Esta vez es diferente. Ahora, Milei lo tiene complicado porque ha disparado contra su electorado. De forma intencionada o no, eso tendrá que decidirlo un tribunal, el presidente de Argentina animaba a sus seguidores en la red social X a invertir en $Libra, una sospechosa criptomoneda que se revalorizó desde los 0,3 centavos de dólar hasta los 5,54 dólares estadounidenses.
Todo después de publicar lo siguiente: "¡La Argentina liberal crece! Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina".
Al cabo de unas horas, $Libra había bajado hasta los 0,19 dólares. Por el camino, los ahorros de 40.000 argentinos se habían esfumado y los dueños de la moneda habían engordado sus cuentas con 90 millones de dólares.
Javier Milei, que inicialmente denunció un hackeo de sus cuentas, terminaba borrando el tuit y emitía un comunicado en el que aclaraba no conocer a la gente que emitió la moneda. Por su parte, KIP Protocol, la precursora del activo, ha confirmado esta madrugada que no sólo es asesor de Milei, sino que sus asociados “habían asegurado su apoyo público en el lanzamiento” y garantizaron “que su respaldo continuaría a lo largo del proceso”, pero cuando Milei se desmarcó, “los inversores se sintieron traicionados”.
El presidente de Argentina ha protagonizado un escándalo relacionado con criptomonedas que se ha llevado por delante los ahorros de 40.000 argentinos.
El caso $Trump
Una muestra de las consecuencias que tiene el uso a la ligera de las redes sociales por parte de una estirpe de políticos que han crecido al calor de los mensajes de 140 caracteres.
Y es que el caso de Milei se ha vivido unas semanas antes en Estados Unidos con el lanzamiento del token $Trump. Dos minutos después de su creación, una persona había comprado casi 6 millones de esas monedas a un precio de 18 centavos hasta dispararlas a 75 dólares. La llegada de pequeños inversores hizo subir al valor como la espuma.
Finalmente sola persona ingresaba 109 millones de dólares tras vender y los minoristas perdían 2.000 millones de dólares.