Pablo Gil, economista y formador de mercados financieros, ha compartido su preocupación sobre el cambio de viento que se percibe en los mercados financieros, y señala que los inversores comienzan a mostrar nerviosismo ante la creciente incertidumbre geopolítica.
Gil analiza la situación actual de las tensiones comerciales y destaca que la mayoría de las amenazas arancelarias, especialmente las de Donald Trump hacia Europa, siguen siendo meramente verbales. El único "puñetazo" real hasta ahora ha sido contra China con un arancel del 10% y su correspondiente respuesta.
Indicadores clave de alerta temprana
El experto señala dos indicadores fundamentales para vigilar el mercado: los índice de volatilidad, como el VIX, y el diferencial entre bonos basura (high yield) y bonos soberanos de alta calidad. Sorprendentemente, ambos indicadores se mantienen en niveles cercanos a mínimos históricos, lo cual, según Gil, no se corresponde con la actual incertidumbre global.
Escucha el consultorio completo en el que, a preguntas de los oyentes ha analizado los los títulos de Sacyr, Repsol, ArcelorMittal, el índice MSCI World y la evolución del oro.
El Minuto de Oro
Pablo Gil comparte una reflexión sobre la dificultad de mantener una posición independiente en el mundo de las inversiones, especialmente cuando ésta va en contra del sentimiento general del mercado.
El peligro de la intervención excesiva
Gil advierte sobre los riesgos de la continua intervención de bancos centrales y gobiernos en los mercados, comparándola con "no podar nunca el jardín". Señala que desde 2009, especialmente durante la crisis del COVID, las medidas de apoyo han creado una situación artificial donde las crisis son "cauterizadas" en lugar de permitir su curso natural de limpieza y renovación.
El economista concluye con una advertencia sobre el peligro de crear mercados donde aparentemente no existe el riesgo, comparándolo con "mimar a un crío permitiéndole hacer cualquier trastada sin consecuencias". Esta manipulación de los ciclos naturales del mercado, según Gil, podría llevar a consecuencias más graves en el futuro.
“Estamos manipulando los ciclos naturales de los mercados”, señala.