Donald Trump vive en la frontera entre el temor y la comedia. Sus contradictorias declaraciones son el reflejo de un hombre cuyas prioridades están difuminadas, casi como un niño que grita en una habitación vacía porque se le ha roto su juguete. Enfurecido, cuando pasan varias horas sin que nadie le preste atención, acude a un micrófono, donde un sinfín de grabadoras, cámaras y focos aguardan.
Con el paso de las semanas, las contradicciones se han sumado a este juego. Primero aranceles sí, luego no, al final, depende. Lo cierto es que es difícil seguir el laberíntico sendero por el que camina la política de tasas de Trump.
La guía rápida para tratar de comprender las amenazas e imposiciones del presidente de Estados Unidos en materia arancelaria
México, Canadá, China y Europa
El primer día de mandato, el presidente de Estados Unidos anunciaba aranceles a México y Canadá desde el 1 de febrero. La primera tarde de febrero, con las mercancías circulando libres de tasas entre las fronteras, Trump corregía su postura: los aranceles se aplazaban hasta el 4 de marzo.
Este miércoles, el Gabinete se reunía por primera vez y Trump, haciendo seña de su habitual discurso, prorrogaba los aranceles al tiempo que los adelantaba. Es decir, si es que se puede intentar explicar esto, primero dijo que se aplicarían desde el 2 de abril, pero luego, después de un tiempo de aparente reflexión, volvía sobre sus pasos para aseverar que los impuestos a mexicanos y canadienses serán desde el 4 de marzo, y que el 2 de abril se aplicarán lo que llama “aranceles recíprocos”.
De forma prácticamente contemporánea, Trump anunciaba en enero aranceles del 10% a los productos chinos.
En campaña, Trump había prometido imponer aranceles del 60% a todos los productos chinos. En enero, ya en el poder, impuso del 10% a la espera de reunirse con el líder asiático Xi Jinping para, aparentemente, aplazar esas tasas a cambio de concesiones. El presidente chino mantuvo una postura firme y los aranceles entraban en vigor, aunque parcialmente. Porque las fronteras yankees no estaban preparadas para los aranceles a China y colapsaron. Total, que Trump terminaba eximiendo a los envíos menores de 800 dólares. Es decir, la gran mayoría.
Ahora, al hilo de las amenazas sobre México y Canadá, ha vuelto a poner sobre la mesa otro 10% de aranceles a productos chinos desde el 4 de marzo.
Con Europa, Trump tiene una larga lista de asuntos pendientes recíprocos, si así quieren llamarlo. Pero si ponemos el punto de mira sobre los aranceles, el presidente había amenazado con tasas del 25% para la Unión Europea. No ha concretado nada aún, pero parece que podría imponer tasas contra determinados países y no contra todo el bloque.
Acero, aluminio y otros productos afectados
A estos aranceles diseñados en función de la procedencia del producto, Donald Trump ha incorporado paulatinamente otros, como las tasas generalizadas del 25% al aluminio y el acero, que entrarán en vigor el 12 de marzo. Estos aranceles se añadirían a los presentes en regiones ya castigadas. Es decir, en México o Canadá podrían a estar gravados con un 50%.
Cambiamos de sector. Trump también se ha fijado en los coches, semiconductores y famacéuticos, así como al petróleo y el gas. Estos últimos debían entrar en vigor hace diez días, aunque todavía no ha pasado nada al respecto.