Ryanair ha registrado una pérdida de 20 millones de euros en el tercer trimestre fiscal de 2018. Sus resultados anotan un fuerte crecimiento del tráfico, un 8%, que ha compensado el descenso del 6% en sus tarifas debido al exceso de capacidad en la temporal invernal en Europa. Los ingresos complementarios han aumentado un 26%, hasta 557 millones de euros, que han compensado los mayores costes de combustible y personal.

La aerolínea espera que su beneficio descienda hasta marzo un 31% debido a las huelgas estivales y al aumento del precio del petróleo. Aunque Ryanair ha reiterado que no se descarta una nueva rebaja en sus previsiones, como ya ha hecho en dos ocasiones durante los últimos tres meses.

"No compartimos la reciente perspectiva optimista de algunos competidores de que las tarifas aéreas para el verano de 2019 aumenten",  señala la aerolínea irlandesa en su declaración de resultados.

La mayor parte de las ganancias de Ryanair se obtienen durante el verano, aunque, como ha apuntado, se espera que la sobrecapacidad continua en vuelos de corto recorrido conduzca a un entorno de tarifas más débil, no más fuerte.

La aerolínea también ha anunciado que se moverá hacia una estructura muy similar a la de IAG (International Airlines Group) durante el próximo año con sus cuatro filiales: Ryanair DAC, Laudamotion, Ryanair Sun y Ryanair UK, cada una liderada por sus propios directores ejecutivos y equipos gerenciales. Michael O’Leary se convertirá en CEO del grupo tras la firma de un contrato por 5 años.