¿Qué pasó en la carrera Behobia-San Sebastián y por qué?

Por Luis Blanco, director y presentador del programa de radio sobre ‘running’ A tu Ritmo

Kilómetro 8. Algo no va bien. No es el día. Pero hay algo más: el calor, me está afectando demasiado. A estas alturas ya he visto a muchos corredores caminando, cuesta arriba y cuesta abajo.

Kilómetro 10. Lo tengo claro, no puedo seguir a este ritmo. Voy a un ritmo elevado, para el que estoy entrenado y bien preparado, para acompañar a una persona y buscar una buena marca. Pero, aunque aguanto la velocidad, veo que voy forzado. Más corredores caminando. En el siguiente avituallamiento paro.

Kilómetro 12: bajo el ritmo y en el avituallamiento paro y bebo dos vasos de agua de golpe. También uno de bebida isotónica. Espero 4 minutos a unos amigos, y como no llegan, bebo otro vaso de agua y vuelvo a correr unos 200 metros, muy lento. Nueva parada. Una chica de Cruz Roja me pregunta si me pasa algo. Le digo que no, que estoy parando por precaución y que espero a unos amigos que vienen detrás para ir más lento con ellos. No llegan y sigo.

Paro unos minutos en cada avituallamiento desde entonces. Bebo más agua que nunca en una carrera en ruta (más que en alguna maratón). También isotónica donde hay. Noto sed a pesar de ello. Me da miedo deshidratarme. Me encuentro con mi amigo Javi y me dice que ha decidido ir más lento por el calor. No puedo seguir su ritmo y vuelvo a parar.

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Kilómetro 15. La sirena de una ambulancia aúlla en el carril contrario en dirección a algún punto que yo ya he pasado. Kilómetro 16. Subida al Alto de Miracruz: la mayoría vamos muy forzados. Kilómetro 17, bajada desde el alto; en el lateral veo a un corredor joven sentado con la cabeza entre las rodillas. Unos metros más adelante, otro con pinta de veterano se queja mientras se tumba en el suelo ayudado por unos sanitarios y algunos espectadores.

Decido parar otra vez para llamar por teléfono y caminar un rato. Llego a la recta de meta y subo el ritmo. Ya estamos cerca. Unos sanitarios llevan una camilla a toda prisa y pasan a mi lado, hacia atrás. A unos metros de la meta, la misma escena.

Kilómetro 20. Cruzo la meta tranquilo y me encuentro con un amigo. Se queja por el calor también. A partir de ahí, los comentarios entre corredores, en los grupos de Whatsapp, en Twitter… todos hacen referencia a lo mismo. Incluso los más experimentados y preparados. Esta es mi tercera ‘Behobia‘ y, de lejos, la que más he sufrido. Más que cuando volé en mi mejor marca. He corrido maratones, de carretera y de montaña, incluso en el desierto. Y sin embargo 20 kilómetros me han doblegado. ¿Me he hidratado mal? ¿Puede ser tan determinante el calor? Quizá no debía haber intentado ir a ese ritmo los primeros kilómetros con este día. Al menos, tengo la ‘suerte’ de haber aprendido a lo largo de los años a “escuchar al cuerpo” y entender lo que pasa.

Me comunican la noticia: ha muerto un chico al cruzar la meta (José Javier Suescun, 31 años). Al rato me llegan las primeras cifras de los atendidos, trasladados al hospital e ingresados. Y pienso: no me extraña. Lo de este año en la carrera Behobia-San Sebastián, una de las mejores y más populares carreras del momento, ha sido duro. Pero, ¿por qué?

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Las claves de lo ocurrido

En días previos a la carrera, desde la cuenta de Twitter del programa A tu Ritmo de Capital Radio, nos hicimos eco de un ‘tuit’ del atleta Carles Castillejo (que además fue el ganador el domingo) alertando de las altas temperaturas que se esperaban. Recomendaba hidratarse bien antes de la carrera, e incluso tomar cápsulas de sal.

En la salida, los ‘speakers’ no dejaban de lanzar consignas similares, y un consejo muy sensato: “No busquéis marca, hoy no es el día, hace mucho calor. Hidrataos bien”. Había 34.000 inscritos, aunque sólo tomaron la salida unos 28.200. Llegaron a meta 439 menos.

El parte médico oficial del lunes nos deja casi 450 atendidos, 21 ingresos en hospital, varias personas en cuidados intensivos y un fallecido. La mayoría de los casos son golpes de calor.

Las condiciones meteorológicas eran bastante inusuales para ser 9 de noviembre. Entre 23 y 26 grados en las horas centrales de la carrera. Algo que explica esa cifra elevada de atenciones.

Aunque la organización de la carrera asegura que, en proporción, esta edición no ha superado en ese aspecto a la de 2011, que algunos recuerdan también por las elevadas temperaturas. Evidentemente, no tanto como en verano; pero, como nos dicen los expertos, en verano nuestro cuerpo está adaptado al calor y es más eficiente para responder a los problemas que éste genera cuando estamos haciendo un esfuerzo físico.

¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando hace calor?

Sudar es el mecanismo de nuestro organismo para aplacar el calor. Y cuando sudamos, perdemos sales minerales. Pablo Martín, Licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, entrenador personal y asesor de las principales marcas de nutrición deportiva, nos da una explicación técnica: “Cuando sudas pierdes sobre todo sodio, que es el que retiene el agua en a célula y evita la deshidratación“. “Si perdemos ese agua, el metabolismo no puede producir la reacción química necesaria en la célula, ya que ésta debe producirse en el medio acuoso”, aclara.

Martín apunta además a la humedad como otro de los elementos que complica la situación. Una elevada humedad exterior, cuenta, impide que el sudor haga su “trabajo” al no “evaporarse”. Su efecto refrigerador se reduce y no puede evitar que la temperatura interior el cuerpo se eleve.

¿Cómo detectar los problemas?

Sentir la boca seca es uno de los primeros síntomas de que no estamos bebiendo las cantidades necesarias. Según Pablo Martín, en una segunda fase “pueden aparecer los mareos y luego el golpe de calor”. Asegura que una reacción en cadena puede hacer que una deshidratación provoque, en caso extremo, “un paro cardíaco“.

Sin llegar a ese trágico desenlace, las consecuencias de una deshidratación o un golpe de calor pueden llevarte al hospital, como se ha demostrado muchas veces. Por ello, es mejor prevenir, seguir los consejos de los expertos y, ante los primeros síntomas, bajar el ritmo e hidratarse bien. Y, si es necesario, abandonar la carrera.

¿Cómo podemos hidratarnos correctamente?

Responde Pablo Martín: “lo ideal es beber bebidas isotónicas durante la carrera, sobre todo si no vas preparado o hidratado de antes”. En todo caso, lo mejor es prevenir y comenzar el proceso antes de la carrera, sobre todo conociendo previamente las condiciones meteorológicas. “Puedes tomar agua con algo de sales, lo importante es el sodio“. Si no se tiene una bebida isotónica con alto contenido en sodio, se puede preparar “algo de agua con sal y limón en casa”.

En carrera, si no nos hemos preparado previamente tomando sales, es mejor beber siempre bebida isotónica, según Martín. Además, un exceso de consumo de agua sin reponer sales en ningún momento, puede provocar una “hiponatremia“, que se produce al diluir en exceso las sales del cuerpo y puede tener consecuencias fatales.

Pablo Martín nos ofrece la receta para llegar lo mejor preparado posible a la línea de salida un día como el de la Behobia-San Sebastián del pasado domingo: “Desde el día anterior hay que beber bastantes líquidos, infusiones, algún zumo o bebida isotónica. También echar algo más de sal en la comida. Y en la hora y media previa a la carrera, medio litro de líquido. Mejor bebida isotónica”.

Corredores poco preparados y exceso de confianza

Cada vez que se vive una tragedia en una carrera, o que el número de personas asistidas es elevado, surge el mismo debate: ¿es culpa de los corredores que se empeñan en hacer carreras para las que no están preparados? ¿Cuántos de los que participaron por primera vez el domingo en la Behobia-San Sebastián habían entrenado lo suficiente? ¿El ‘boom’ del ‘running’ se nos va de las manos? ¿Se ha perdido el respeto a las distancias?

En el caso de la Behobia-San Sebastián se suma el hecho de que es una carrera muy conocida y que mucha gente quiere correr. No en vano, este año se conseguía un récord de inscritos con 34.000. Y las inscripciones se agotan en pocos días. Y, por otro lado, aunque no es una media maratón, son 20 kilómetros de recorrido sinuoso por asfalto, con bastantes subidas duras. Sobre todo para ser una carrera en ruta en la que la pretensión inicial de la gran mayoría es no dejar de correr en ningún momento.

En Capital Radio hablamos de este asunto en el programa After Work. En él, además, ha intervenido el Médico Especialista en Medicina del Deporte y Catedrático de Fisiología del Ejercicio José López Chicharro.

Él nos explicaba también por qué temperaturas como las registradas el pasado domingo, en pleno mes de noviembre, pueden provocar problemas en los corredores. También que los corredores más rápidos y preparados son los que más sudan. Y, por último, qué debemos hacer para prevenir incidencias físicas como las que sufrieron en la carrera cientos de participantes.

Además, López Chicharro, corredor con amplia experiencia en el trato con deportistas y que ha vivido la evolución del ‘running’ en los últimos años, ofrece su opinión sobre las personas que lanzan a realizar retos que les vienen grandes. Recomienda, por otra parte, reconocimientos y pruebas de esfuerzo con médicos deportivos especializados para prevenir cualquier problema en la práctica deportiva.

Puedes escuchar la interesante y productiva charla que mantuvimos con José López Chicharro en este audio.

 

Imagen: Facebook de la Behobia-San Sebastián

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