Pagar 210 dólares por un corte de pelo de mujer, pagar 15 por un kilo de pan o pagar casi 4 dólares por un botellín de cerveza de 33 centilitros. Ese es el pan de cada día para los habitantes de Nueva York, Seúl y Zurich. 3 de las 10 ciudades más caras del mundo según una encuesta de The Economist. Te contamos todos los detalles del estudio en el siguiente podcast.



La medalla de oro a ciudad más cara del mundo la comparten tres localidades: París, Singapur y Hong Kong. Por ejemplo, el precio de un botellín de cerveza se ha duplicado en París desde hace 10 años, aunque lo que sí está a buen precio aquí en comparación con el resto de Europa  son los vicios, curiosamente: el alcohol y el tabaco. En Singapur cortarse el pelo cuesta casi un 20% más que hace una década y en Hong Kong comprar un traje de hombre cuesta un 118% más que en 2008.

En el top 10 de ciudades más caras hay otras europeas como Copenhague, Zurich o Ginebra, curiosamente ciudades fuera de la Unión Europea, donde lo más caro suele ser el entretenimiento, el cuidado personal y las casas. También hay metrópolis asiáticas como Osaka o Seúl. Dos ciudades que no debes visitar si lo que quieres es ir a comprar a un supermercado porque aquí te va a doler el bolsillo. Y por último en ese top 10 también están dos de Estados Unidos: Nueva York y Los Ángeles.

Eso sí, no todas las ciudades son caras. Si quieres un corte de pelo de mujer por 1,77 dólares tu ciudad es Caracas. La capital Venezolana ha vivido un año movidito con respecto al terreno político y económico, donde la inflación se acercó al 1.000.000% en 2018, lo que la ha convertido en la más barata del mundo. En Damasco, que ocupa el penúltimo puesto, pedirse un botellín de cerveza cuesta 0,88 dólares.

Pero a nivel mundial, la media del coste de la vida refleja que cada vez tenemos que pagar menos por nuestros quehaceres diarios. En comparación con el nivel de Nueva York, el coste de la vida en el mundo en general es de un 69%, 4 puntos menos que el año anterior y 20 menos que hace una década. Así que si sigue la tendencia, todo apunta a que cada vez tendremos que pagar menos para vivir.