John Greenwood (Invesco): “El mercado americano seguirá creciendo”

La deuda pública y el proceso en el que se va asumiendo una vuelta a posiciones más sostenibles por parte de los estados y las empresas ha sido uno de los primeros temas a tratar en el encuentro que Invesco está celebrando en Reino Unido con periodistas de los principales medios económicos del mundo.

Uno de los aspectos que más llama la atención es el proceso de desapalancamiento que está sufriendo EEUU. En 7 años ha conseguido más que Japón en 26 años. Mientras que Europa está sufriendo un proceso de desapalancamiento mucho más lento. Más parecido al japonés. “No hay ninguna razón para pensar que EEUU puede sufrir un proceso que le lleve cerca del precipicio”, apunta John Greenwood, Chief Economist de Invesco.

Sin embargo, llama la atención que el mercado norteamericano esté sobrevalorado, mirándolo con una simple curva de Schiller. Sin embargo, la situación de tipos de interés actual no nos lleva a pensar que se puede estar generando una burbuja ligada a los tipos de interés y crecimiento de los precios de las acciones. Todo lo contrario, todo parece indicar que el mercado americano seguirá subiendo. Incluso aunque suban los tipos de interés en distintos países.

“Hay argumentos suficientes como para pensar que una subida de tipos no va a producir una bajada de las rentabilidades en bolsa”, apunta Greenwood.

¿Porque la inflación está por debajo de lo esperado en la mayoría de los países?

Desde 2008, la inflación se ha contenido por debajo del 2%. Continuar con esta tendencia puede ser uno de los caminos que haya elegido Donald Trump tras ver cómo Ronald Reagan usó el presupuesto federal para contener la inflación en los años 80. Cuando EEUU está gastando más en infraestructuras y llevando el presupuesto a negativo está consiguiendo también una mayor contención de la inflación.

La segunda lección que nos está dejando la situación actual es que la curva de Phillips no está funcionando. La reducción del paro no está teniendo como consecuencia un mayor consumo y por tanto no está provocando tensiones inflacionistas a la economía.

En contra de los años 30 con la Gran Depresión, el consumo interno y la crisis bancaria que hemos pasado hace que la situación