Inteligencia Artificial, clave para la creación de nuevos fármacos

La Inteligencia Artificial se abre un hueco en la industria farmacéutica. De hecho, gigantes de la talla de Merck, Johnson&Johnson o Sanofi miran a esta tecnología con la esperanza de acelerar el descubrimiento de nuevos fármacos.

Y es que la Inteligencia Artificial puede ahorrarles tiempo y dinero en pruebas innecesarias. ¿Cómo puede conseguirlo? La idea es aprovechar los superordenadores de hoy en día y los sistemas de machine learning para predecir cómo se comportarían determinadas moléculas y la probabilidad de que puedan formar un fármaco útil.

Y en este contexto destaca una empresa británica: se llama Excientia y se trata de la primera compañía que automatiza el diseño de fármacos a través de la fusión de la inteligencia artificial con la experiencia que aportan los fabricantes de fármacos.

Es una de las compañías que más crecen a ambos lados del Atlántico en la aplicación de la inteligencia artificial a este sector. Excientia ha firmado acuerdos con varias farmacéuticas como Sanofi el pasado mes de mayo o con JSK este mes de julio.

Aunque no es la única compañía que se dedica a este campo. Existen empresas estadounidenses como Berg, Numerate o Atomwise que hacen lo mismo e incluso otra británica llamada Benevolent AI que también utiliza la inteligencia artificial para acelerar el proceso de desarrollo de fármacos.

Estas compañías se consideran biotecnológicas digitales que pueden ayudar a engrosar la cartera de productos de las farmacéuticas. Pero en esto de la inteligencia artificial las compañías farmacéuticas se muestran con cautela, ya que esta tecnología todavía debe demostrar que puede hacer que una nueva molécula vista en la pantalla de un ordenador pueda convertirse en una realidad en el laboratorio para luego acabar en el mercado.

Si esta tecnología demuestra su efectividad, pronto podríamos ver fusiones y adquisiciones con farmacéuticas que integran la inteligencia artificial en su i+D. Porque todas ellas tienen la obligación de reducir tiempo y costes para que los fármacos lleguen lo antes posible a su cliente final: los pacientes.