El FMI pide a China aumentar el capital de sus bancos para asegurar su estabilidad

China debería priorizar la estabilidad financiera por encima de sus objetivos de desarrollo, ya que, según el Fondo Monetario Internacional, buscar metas de crecimiento regional y ayudar a las firmas a evitar grandes pérdidas de empleos ha llevado a un aumento en la deuda, particularmente a nivel de los gobiernos locales.

Recalcando una falta de coordinación y un análisis inadecuado del riesgo sistémico en un informe publicado ayer, el FMI también ha recomendado la creación de un subcomité
de estabilidad financiera compuesto por el banco central y tres agencias reguladoras, y un aumento del personal para la vigilancia bancaria.

Desde la última evaluación del FMI en el 2011 a la resistencia del sector financiero chino a los choques y el contagio, persisten dos preocupaciones: el crecimiento del crédito sigue siendo alto y hay una expansión de los productos de gestión de riqueza, ha declarado Ratna Sahay, subdirectora del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI.

“Los riesgos son grandes“, ha dicho Sahay a los periodistas durante un informe en línea. “Dicho esto, las autoridades son realmente conscientes de los riesgos y están trabajando de manera proactiva para contener estos riesgos”.

El informe del FMI dice también que aunque Pekín ha tomado medidas para abordar los riesgos de endeudamiento, controlar el crecimiento excesivo del crédito requerirá reducir  las altas proyecciones del PIB en los planes nacionales, que han impulsado a los gobiernos locales a fijar metas de alta expansión.

Pero la prioridad a corto plazo de la estabilidad social parece depender del crecimiento del crédito para sostener la financiación a las empresas, incluso cuando no son viables.

“Los objetivos primarios aparentes de prevenir grandes caídas en los empleos locales y alcanzar las guías de crecimiento regional han entrado en conflicto con otras metas de
política como la estabilidad financiera“, explica el informe.

El FMI sostiene que “Los reguladores deberían reforzar la prioridad de la estabilidad financiera sobre los objetivos de desarrollo”.