Amor y límites son, según Eva Millet, los dos pilares básicos de la educación. Algo que parece obvio y que, sin embargo, está siendo cuestionado por un modelo de educación emergente que pone a los niños en el centro pero les priva, paradójicamente, de las capacidades básicas para enfrentarse a la vida diaria: la híper paternidad.

“Los grupos de whatsapp son una herramienta perfecta para ejercer la hiperpaternidad”. Según la experta en este estilo educativo cada vez más generalizado, esta herramienta es perfecta para quitar autonomía a los hijos. Bromea con el hecho de que, cuando aparecieron, todo el mundo le llamaba “Eva Millet ha salido del grupo”, e insiste en que bien utilizadas pueden ser una buena fuente de información, pero no se está utilizando bien en dos sentidos:

Y es que la falta de autonomía, la incapacidad de hacer las cosas por sí mismos, es una de las principales características de la que ya se empieza a conocer como la ‘generación copo de nieve’, “de niños que tienen la piel muy fina porque no les hemos educado a valerse por sí mismos, con la mejor de las intenciones”. En los adolescentes cada vez se detectan más trastornos alimentarios, auto lesión, ansiedad. En USA se habla ya de ‘ansiedad adolescente generalizada’. En España, uno de cada seis adolescentes españoles tomó ansiolíticos el año pasado para contrarrestar la ansiedad ante un examen, ante una ruptura sentimental… ante cosas que antes nosotros, de adolescentes, no tomábamos ansiolíticos”.

Así pues, es muy importante trabajar la autonomía de los hijos desde muy pequeños: que los niños aprendan a hacerse la cama desde una edad temprana y a organizarse un poco su cuarto y su vida.

Reivindica Millet el ayudar en casa como una forma de educar en la autonomía de los hijos, pero también de adquirir empatía, “para que los hijos entiendan lo que los padres estamos haciendo por ellos”.

Sin embargo, esta hiper formación, dice Millet, busca cosas teóricamente más importantes, que realmente no lo son. “Estamos en un momento hiper capitalista, con una sociedad de consumo brutal, en la que hay muchísima competencia y mucho temor por el futuro laboral de nuestra prole. Esta angustia, esta oferta brutal en el mercado por darle a tu hijo todo nos mete en la rueda de la hiperpaternidad. Asimismo se está normalizando que los padres hagan todo por los hijos con ese miedo de que el niño se traumatice o se frustre”.

Precisamente, la tolerancia a la frustración es una habilidad del carácter, como tantas otras, que se puede y se debe trabajar. Sin embargo, según Eva Millet, “la baja tolerancia a la frustración cada vez se utiliza más para justificar actitudes injustificables de los hijos”.

¿Cómo la podemos entrenar?

“Como padres, hemos de ser capaces de ver como nuestros hijos se equivocan y aguantarnos y no resolverles todo por sistema, porque al hacerlo, al ayudarles de tal forma siempre, sin dejarles que se equivoquen nunca, en el fondo les estamos debilitando, porque no aprenden”.

En la relación con el colegio se percibe también un cambio en las familias. Cada vez hay más híper padres que quieren intervenir en el funcionamiento de las escuelas de manera que beneficie a sus hijos:

Sin embargo, el cambio se está dando también en los colegios, donde están apareciendo, en línea con esta tendencia, los híper maestros, “maestros que están demasiado implicados, que les resuelven demasiadas cosas a los niños”.

CRIANZA CON APEGO

“Enseñarles a dormir es un regalo de salud, de bienestar y también de inteligencia”. Afirma Eva Millet que ella y su marido aplicaron el método Estivill con sus hijos en un tiempo en que todavía no estaba demonizado y que incluso le han llegado a insultar por ello. La llamada crianza ‘con apego’ no deja de ser otro tipo de híper paternidad:

Lo considera un retroceso en el feminismo, “porque involucra de nuevo completamente a la mujer en la crianza” Además, volvemos a relegar al padre a un segundo plano: “en un momento en que el padre participa más, hemos de volver a este modelo como de los tiempos primitivos, casi”.

Finalmente, hay que tener en cuenta también que “uno de los peligros de la hiper paternidad es producir pequeños narcisos: niños que se creen los reyes soles de la familia y del mundo”. La autoestima, sentencia, tiene que venir con la empatía, si no se convierte en narcisismo.

Si quieres escuchar la entrevista entera, puedes hacerlo en estos dos enlaces.

 

¿Eres un hiper padre? Haz el siguiente test para salir de dudas:

1. ¿ Tenía ya un plan trazado para las vidas de sus hijos antes de que nacieran?

2. ¿Considera que se han convertido en el eje de su existencia?

3. ¿ Encuentra la paternidad o la maternidad más agotadora de lo que imaginaba?

4. ¿Su agenda familiar la marcan las actividades de sus hijos?

5. ¿Nota que en el día a día no llegan a todo, ni usted ni sus hijos?

6. ¿ Sus hijos menores de doce años tienen más de tres tardes ocupadas a la semana?

7. ¿ Les hace fotos con frecuencia y las cuelga en las redes sociales?

8. ¿Sus hijos necesitan que usted esté con ellos para dormirse?

9. ¿ Sufren miedos habitualmente?

10. ¿ Al recogerlos en el cole, carga automáticamente con su mochila?

11. ¿ Los ayuda con los deberes (o se los hace) por sistema?

12. ¿ Se siente culpable por no darles a sus hijos todo lo que piden?
13. Con frecuencia, ¿habla en plural cuando se refiere a sus
hijos?

14. ¿ Ha excusado alguna vez a su hijo diciendo: «Es que tiene una baja tolerancia a la frustración»?

15. ¿ Compara lo que hacen los hijos de los otros con lo que hacen los suyos?

16. ¿ Llama a sus hijos –o le llaman ellos– varias veces al día?

17. ¿ Sus hijos tienen profesor de refuerzo, aunque no lo necesiten?

18. ¿ Los presiona para que hagan las actividades que usted quiere que hagan?

19. ¿Discrepa a menudo con los maestros o entrenadores de sus hijos?

20. ¿ Sus hijos se aburren con frecuencia?

21. ¿ Sus hijos colaboran regularmente en las tareas del hogar?

22. ¿ Está satisfecho con la escuela de sus hijos?

23. ¿ Sus hijos comen de todo?

24. Como familia, ¿tienen algunas tardes libres, sin nada planificado?

25. ¿Acepta con deportividad que el equipo de sus hijos pierda?

26. ¿Sus hijos son capaces de distraerse solos, sin supervisión adulta?

27. ¿Sus hijos de más de doce años saben hacerse solos la comida?

28. ¿ Acepta que tomen una decisión por sí solos, aunque no la crea adecuada?

29. ¿ Su hijo adolescente se despierta por sí solo por las mañanas?

30. ¿ Les dice NO a sus hijos como mínimo una vez al día?

(Puntuación: del 1 al 20, por cada SI, 1 punto / del 21 al 30, por cada NO, 1 punto)

Entre 0 y 5 puntos: usted no es ni un hiperpadre ni una hipermadre; seguro que le critican.
Entre 5 y 10 puntos: en sintonía con los tiempos, usted practica la hiperpaternidad de tanto en tanto.
Entre 11 y 20 puntos: es usted un hiperpadre o hipermadre «moderado» pero con peligro de convertirse en uno a tiempo completo (en especial, si ha contestado sí a las preguntas
1, 4, 11, 14 y 19).
Más de 20 puntos: es hora de que empiece a dejar un poco en paz a sus hijos
Foto de Oriol Campuzano