Análisis: “La inversión será extraordinaria, pero los beneficios de sustituir el carbón también serán grandes”

La Comisión Europea (CE) presenta su estrategia contra el cambio climático a largo plazo, una hoja de ruta sin carbón que propone que la Unión Europea (UE) reduzca emisiones contaminantes en un 80 % para 2050 y se convierta en una economía “neutra” en carbono, para dar cumplimiento al Acuerdo Climático de París.

César Dopazo, académico de la Real Academia de Ingeniería y exasesor de energía y cambio climático del presidente de la Comisión Europea, cree que es necesario dar “una oportunidad a la industria europea de que sea líder en renovables y eficiencia energética” y considera que lo importante es “acotar las inversiones necesarias” para realizar el proceso.

El documento de Bruselas argumenta también que apostar por una economía neutra en carbono -capaz de absorber el CO2 que produce- redundarían en la salud de los ciudadanos y aliviarían sus costes sanitarios. Asegura que por cada euro invertido en renovables se ahorran dos en salud.

En este futuro sin carbón, el Ejecutivo comunitario apuesta por combinar las renovables con un 15% de energía nuclear, mientras que en España se considera el cierre total de las plantas.

La UE, que cuenta con una población que supera los 500 millones de habitantes y para 2050 espera que aumente un 30%, es responsable del 1 % de las emisiones globales de CO2. Actualmente las instituciones comunitarias y los estados miembros legislan para reducir sus gases contaminantes en un 45% en 2030.

En cualquier caso, el proceso de descarbonización permitiría al bloque europeo mejorar su posición geopolítica y sus relaciones comerciales con el resto del mundo, según Bruselas, que calcula que se podría ahorrar hasta el 70 % de los 266.000 millones de euros que la Unión gasta cada año en importar combustibles fósiles, esencialmente petróleo y gas.